No, no soy un gran aficionado a los puzles. Sin embargo en estos días me he acordado del primero que hicimos hace años, de 2500 piezas. Era de una casita en la montaña, en un paisaje nevado, un día de cielo azul. Bonito pero difícil (Muchas zonas del puzle sólo blancas y otras sólo azules).
Lo fui haciendo con Yolanda (Ya éramos novios, hemos hecho 25 años en 2011) a ratitos los fines de semana. Al principio, este entretenimiento es poco lucido: encuentra las cuatro esquinas, separa las piezas de los bordes, clasifica todo el resto por colores, identifica alguna pieza característica… en fin un rollo, aunque hay que hacerlo.
Luego intenta empezar a encajar piezas. Muchos intentos fallidos. Te fijas en la forma y poco a poco vas construyendo el borde y has colocado algunas piezas en la ventana y en la puerta de la casita. No obstante, todavía no ves nada, el cartón está casi vacío.... te deseperas.
Pero un sábado, cuando te pones con tu puzle te das cuenta que has hecho mucho más de lo que ves: en tu cabeza eres capaz de recordar en que montón tienes una pieza que ahora parece sabes dónde va, esta te recuerda a otra y, al cabo de dos horas, has empezado a ver algo en ese cartón. Ya disfrutas y cada hora que dedicas al puzle es absolutamente agradecida .
Este pasado sábado me ha pasado con nuestros chicos algo parecido a aquel sábado con el puzle: detrás de este equipo hay mucho más de lo que habíamos visto hasta ahora. Igual que en el puzle primero hubo que hacer cosas poco vistosas por si solas: manejo del bote, algunas fintas básicas, entradas, tiros, defensa al hombre, el pase. Este sábado he empezado a ver el resultado de todas juntas.
He jugado muchos años al baloncesto y he sido un buen base: hábil con el balón, con los ojos en todo el campo para crear juego, rápido, etc. Pero mi formación en el baloncesto fue poco académica: básicamente jugar muchas horas, con mucha gente distinta y aprender de lo que veía…. pero sin un entrenador.
No oculto mi sorpresa en partidos pasados cuando he visto que nuestros hijos les faltaba alguna cosa que yo entendía importante. Ahora he entendido que es el método, el mismo que yo he usado para el puzle: vayamos paso a paso, herramienta por herramienta, que un día, casi sin darnos cuenta, veremos que las manejan casi todas a la vez y la suma es expectacular.
Enhorabuena chicos, enhorabuena Marcos, a seguir trabajando y haciéndonos disfrutar.. y no olvidéis correr con la vista al frente, mirando al campo y os sorprenderéis y nos sorprenderéis con lo que sois capaces de hacer.
Javier
ole ole y ole
ResponderEliminarEs incrible Javier, se puede decir más alto pero no más claro, Realmente has captado la esencia de la evolución que están teniendo los niños y lo has adornado con una espectacular historia.
Eres un crak, enserio hazte escritor,se lo he enseñado a mis padres, mi novia y todos me han dicho lo mismo: es realmente bonito.
Ya no son 2 cervezas, con esto son 3
un abrazo
Marcos